Vuelve la magia

Año tras año escuchamos la misma cantinela. El próximo año daremos a Fernando Alonso el coche que necesita. Son palabras de todos los dirigentes de Ferrari. Comienzan los primeros test, se espera a ver qué ocurre. No tiene nada que ver los test con la realidad en carrera. Pero la realidad, la cruda realidad, es que sí.

Alonso pelea año tras año con un coche muy por debajo de las prestaciones que debería ofrecer una escudería histórica como es Ferrari. En Maranello prometen mejoras a lo largo del año. Pero lo cierto es que esas mejoras lo único que consiguen es igualar a los mejores coches…pero a comienzo de temporada. No cuentan con que esos monoplazas también efectúan mejoras. Mejoras que, por tanto, siguen dejando atrás a la escudería italiana.

Con tanto fracaso, en Ferrari se agarran a la magia del asturiano. Hace cuatro años, Alonso perdió en la última carrera. Hace dos, siguió con el sueño  hasta el final. Y el pasado año quedó segundo. Red Bull está lejos, pero con Alonso todo es posible si mejoramos el coche.

Fernando Alonso

Lo cierto es que este año Ferrari está más lejos que nunca. Al lado de Mercedes parecen un simple Caterham. Aún así, Alonso lucha por la tercera posición contra Ricciardo. Si bien es cierto que la mala suerte parece haberse cebado con Vettel este año, sino, seguramente, Alonso sería quinto ahora mismo.

Cuando más desesperados estaban los seguidores de la escudería italiana, este domingo volvió a surgir Alonso. No es que este año no hiciese magia, que situarse cuarto ya lo era, pero los milagros parecían imposible. Pues bien, en Hungría, circuito de gran recuerdo ya que aquí logró su primera victoria con Renault, Alonso lo hizo de nuevo. Otra vez sacaba la varita. Cuatro vueltas quedaban y Alonso seguía líder. Sin coche, sin ruedas, aguantando las embestidas de un Hamilton desatado en su lucha por el campeonato, pensando en sacar puntos a Nico Rosberg. Sin embargo surgió la figura de Ricciardo, con mejor coche y ruedas más nuevas y acabó con el sueño. Eso sí, Alonso consiguió un grandísimo segundo puesto. Algo inimaginable para Ferrari a día de hoy.

Puede que Alonso nunca gane un título con Ferrari (esperemos que la llegada de Matiacci cambie las cosas el año próximo), pero lo cierto es que en Maranello recordarán a Alonso, su magia y sus milagros, por los siglos de los siglos. Amén.

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