Un sueño convertido en pesadilla

A lo largo de toda su carrera, incluso cuando tras su salida de Minardi pasó a ser probador de Renault, el nombre de Fernando Alonso siempre ha estado ligado a Ferrari. Unos rumores que crecieron aún más cuando el asturiano logro con la escudería francesa dos títulos mundiales consecutivos. El segundo de ellos, aguantando las emboscadas del gran Michael Schumacher y ese color rojo que le persiguió hasta el final del campeonato.

alonso

Cuando decidió marcharse, apostó por McLaren. Aseguraba que era un piloto aún muy joven y que la escudería británica era otra de las históricas. Si iba a Ferrari tendría que ser más maduro.

Mala experiencia en McLaren y vuelto a Renault con un coche que, sinceramente, tendría serios problemas para competir contra mi Fiat Punto de 70CV. Vamos, un auténtico desastre.

Otras dos temporadas aciagas y finalmente, el anuncio más esperado: Fernando Alonso fichaba por Ferrari. El sueño de cualquier piloto. Fue en el año 2010, con cerca de 30 años. El asturiano había hecho honor a su palabra. Llegaba a la escudería italiana maduro. Habiendo probado el éxito de dos campeonatos y el infortunio de luchar durante tres años, primero contra su propio equipo que decidió dar galones a un novato Lewis Hamilton cuando Alonso tenía cerca su tercer entorchado, y luego contra un coche del que mejor no seguir hablando.

Tras lograr el subcampeonato el primer año, un año de pruebas, de adaptación, lo que ha venido después ha venido a confirmar que su sueño se ha convertido en una pesadilla. Desde que llegó solo una vez ha podido luchar por el título, el cual perdió porque su Ferrari fue incapaz de pasar a un Renault. Casi nada…Y lo peor ha llegado este año. Su coche está a años luz de Mercedes, lejos de los Williams y los Red Bull y al nivel de McLaren, otro histórico en horas bajas. Solo las genialidades del asturiano y algunos fallos del resto le han permitido subirse al podio en dos ocasiones.

A esto hay que añadir las infinitas discusiones con los jefes de la escudería. No sabemos si en Maranello esperaban más de Alonso, pero, lo que está claro, es que el asturiano esperaba mucho más de la escudería. Y, lo más probable, es que, cansado de promesas de mejoras incumplidas, Alonso abandone Ferrari este año. Así acabará un sueño. O una pesadilla. Habría que preguntarle.

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