El Mundial llega a Motegi con los tres títulos en juego

Tras el espectáculo vivido el pasado fin de semana en Motorland, el campeonato continuará en Motegi (Japón) con las clasificaciones generales al rojo vivo. A falta de cuatro grandes premios por disputarse, las tres categorías siguen sin campeón. Con tan solo 100 puntos en juego, el circuito de Japón se convierte así en una prueba crucial.

Moto GP

Jorge Lorenzo tratará de seguir recortando distancia a Valentino Rossi tras su victoria en Aragón. Esta vez tendrá que intentarlo con molestias en el hombro izquierdo, y para ello buscará aliados en las figuras de Marc Márquez y Dani Pedrosa. Con 14 puntos de diferencia entre Jorge y Valentino, que se intercalen los pilotos de Honda entre ambos se antoja clave en la consecución del título.

El mallorquín llega motivado como ha demostrado en unas declaraciones hechas públicas por el equipo Yamaha: “Para intentar ganar el título debo estar concentrado. Todavía tengo frescos los sentimientos de la gran victoria conseguida en Aragón ante mis seguidores”. Jorge habla de concentración porque no puede permitirse otra caída como la de San Marino ante un Valentino que ha puntuado en todas las carreras disputadas hasta ahora.

Moto 2

Tito Rabat intentará correr en Japón con una fractura de radio para impedir que Zarco se haga matemáticamente con el campeonato de Moto 2. Aunque es cuestión de tiempo para el francés Johann Zarco, Rabat quiere disputarle el campeonato hasta el final aunque ya ha anunciado que lo hará con “muchas limitaciones” después de su caída en Almería.

Moto 3

En Moto 3, el joven Danny Kent tiene en el trazado japonés la primera oportunidad de alzarse campeón. Para ello, el inglés de 21 años necesitará conseguir 20 puntos más que su perseguidor Enea Bastiannini.

Tres carreras, seis aspirantes, 25 puntos en juego. ¿Se lo van a perder?

Lorenzo, un genio en la lluvia

Llegaba el GP de Aragón de Motociclismo con la certeza por parte del público de que Márquez volvería a ganar. Y es que Motorland es uno de esos circuitos hechos a medida del campeón de MotoGP y actual líder destacado del Mundial. En quien menos expectativas había puestas es en el bicampeón, Jorge Lorenzo. El piloto de Yamaha llegaba a nuestro país sin ninguna victoria en el bolsillo, completando, sin duda, la peor temporada de su carrera.

lorenzo australia

Pero ya sabemos que este deporte es impredecible. Y, lo más importante, que Lorenzo es un genio. Puede correr con la mejor o la peor moto, pero dudar de su calidad como piloto es insultar al motociclismo. Por eso en Aragón sacó a relucir tanto su calidad como su cabeza. Y, lo más importante, volvimos a ver a ese Lorenzo que arriesga para ganar, quizás un poco ausente en los últimos años, algo que se ha podido apreciar en sus últimos duelos individuales con Márquez.

Pues bien, esa mezcla tan explosiva dio como resultado la primera victoria del mallorquín. Fue un día de perros en Motorland. La lluvia hizo acto de presencia y algunos de los favoritos como el propio Lorenzo y Márquez decidieron salir con lisos a pesar de la pista mojada y la amenaza de que la lluvia podría volver a hacer acto de presencia.

Una lluvia que apareció cuando quedaban solo seis vueltas y todo estaba controlado por Márquez. Y a partir de aquí, caos, desconcierto y a pensar.  Los más listos fueron Lorenzo y Aleix Espargaró, que alcanzó el podio por primera vez subiéndose al segundo puesto del cajón. Más torpes estuvieron en Honda que decidieron que sus pilotos no entrasen. Estos lo pagaron y se fueron al suelo. Ambos pudieron retomar la marcha pero Márquez fue 13º y Pedrosa 14º. Mientras, Lorenzo y Espargaró paseaban su apuesta, pues tuvieron que recortar un segundo por vuelta para alcanzar el podio, junto con Cal Crutchlow, que al menos se irá de su pesadilla en Ducati con un tercer puesto.

El propio Márquez reconoció que pecó de inexperiencia en este tipo de carreras. Pero siempre con una sonrisa. La sonrisa de alguien que se proclamará campeón en Motegi si gana la carrera. Pero bajo esa sonrisa también se escondía el reconocimiento de que los genios como Lorenzo, aunque estén en su peor año, siempre aparecen cuando menos se les espera.