Mitos sobre los coches eléctricos

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Foto: jose a. del moral (Flickr)

Los coches eléctricos han dejado de ser algo del futuro para convertirse de forma cada vez más evidente en una tendencia presente hoy día en el mercado automovilístico.
Pocas son las marcas que aún no han sacado al mercado su propio modelo de vehículo que ya no dependen de combustibles fósiles, y a pesar de las muchas ventajas que ofrecen este tipo de modelos, todavía no se ha desarrollado de una forma que permita cambiar completamente la tendencia a pesar de los diferentes esfuerzos por crear coches eléctricos cada vez mejores.

A pesar de todos estos esfuerzos las ventas de este tipo de vehículos en España aún no han despegado de la forma esperada. El Gobierno ofrece ayudas para la compra, como el Plan MOVEA, que da subvenciones de hasta 20.000 euros para la compra, y ayudas para la instalación de un enchufe en la plaza de garaje que hacen más llevadero el desembolso inicial, que sigue siendo bastante más elevado que en coches con motor diésel o gasolina.
Sin embargo aún perviven una serie de mitos sobre las teóricas desventajas de los motores eléctricos que hacen que a día de hoy sigan siendo una rara avis en el parque automovilístico español.

Son muy caros

Es cierto que el desembolso inicial para hacerse con un coche de motor eléctrico sigue siendo sensiblemente más elevado que en los otros modelos de motor, sin embargo el Gobierno de España lleva años ofreciendo planes de ayudas para su compra que hacen que a la larga resulte rentable la compra.
El Plan de Impulso a la Movilidad con Vehículos de Energías Alternativas (MOVEA) ofrece subvenciones para la compra de vehículos de combustibles alternativos con cantidades entre los 200 y los 20.000 euros en función del tipo de vehículo (bicicleta, coche, camión,…), del tipo de combustible o de la autonomía que tengan.
Estas ayudas, unidas al ahorro en el consumo de combustible respecto a motores diésel o gasolina, hacen que la compra resulte una inversión bastante cara en un primer momento, pero que hará que el consumo por cada 100 kilómetros nos salga por 1 o dos euros.

La autonomía es insuficiente

Éste el uno de los mayores mitos, y probablemente sea el que más cueste derribar. Es cierto que la tecnología actual no ha logrado coches con más de 120/150 kilómetros de autonomía en función del modelo, el estilo de conducción, uso de aire acondicionado y calefacción, etc. A muchos esta cifra les parecerá muy limitada, pero la verdad es que el uso habitual del coche en ciudad, el entorno donde está pensado que operen estos coches, es sensiblemente inferior. Pocas personas conducen diariamente más de 100 kilómetros, por tanto la autonomía será suficiente para la gran mayoría de la gente, que podría recargar el motor durante la noche aprovechando la tarifa eléctrica reducida, y usarlo sin problemas a diario. En función de la hora a la que se produzca la recarga el gasto medio por cada 100 kilómetros rondará los 1,5 euros.
Pocas veces es necesario conducir durante más de 100 kilómetros en un día, por lo que gracias a la reducción del consumo de combustible, las veces que puntualmente haya que realizar un viaje más largo como en fines de semana o vacaciones, se pueda alquilar un vehículo diésel o gasolina y aún así ahorrar dinero.
Por tanto es un mito a medias, los coches eléctricos tienen poca autonomía solamente para aquellas personas que conducen más de 100 kilómetros al día.

No tengo donde cargarlo

Es cierto que la compra de un coche de este tipo supone un cambio en la mentalidad, dejando de visitar cada determinados días la gasolinera de turno para tener que hacer una carga diaria.
En el caso de no tener plaza de garaje el mito se corresponde con la realidad, ya que resulta muy tedioso tener que realizar la carga en alguno de los puntos de recarga eléctrica presente, que a día de hoy son muy escasos.
Para aquellos que dispongan de plaza de garaje en un parking comunitario, la idea generalizada es que la instalación de un enchufe implica un gasto adicional al ya efectuado para la compra del vehículo, y que es necesario obtener el permiso de la comunidad para la obra.
Ésto no es así del todo, el Plan MOVEA incluye una subvención destinada a la instalación de u enchufe en la plaza de garaje que ronda los 1.000 euros más el IVA de una obra que no suele costar más de 1.200 euros. En cuanto a los permisos de la comunidad, la ley establece que si la plaza de garaje es de nuestra propiedad, solamente será necesario notificar por escrito a los vecinos de la obra.

No se puede depender de los puntos de recarga públicos

Este mito es lamentablemente cierto, ya que el mapa de puntos de carga es muy escaso en función de la ciudad y pueden resultar bastante caros.
Ésto se debe a que las pocas empresas que se dedican a su instalación tienen poco volumen de mercado y buscan sacar beneficios. La intervención gubernamental no ha resultado efectiva, pudiendo haber imitado modelos como el norteamericano, donde el crecimiento ha sido exponencial en los últimos años gracias al fuerte impulso estatal de los motores de 0% emisiones.
En España se instalan pocos puntos de carga porque se venden pocos coche eléctricos y viceversa, entrando en un bucle de difícil solución sin más inversión.
Una alternativa señalada por algunos expertos que podría solucionar el problema de las recargas sería el dispone de puntos de cambio de baterías, lo que equipararía el tiempo de recarga con el empleado en hacer un repostaje tradicional.
Otro de los problemas es la ubicación de estos puntos de recarga, actualmente en los centros urbanos, lugares donde no resultan de utilidad para la mayoría de los usuarios, ya que la carga suele realizarse por la noche en el propio hogar. Serían mucho más útiles en carreteras, permitiendo viajes más largos a este tipo de vehículos.

En conclusión, son muchas las ventajas de estos coches, y en poco tiempo será necesario que todos los vehículos sean de 0% emisiones si queremos conservar mínimamente el medio ambiente, pero las compañías petroleras siguen teniendo mucho poder sobre la economía, y hacen que los avances tecnológicos lleguen poco a poco, pero con paso firme, por lo que en un futuro más cerca que lejos, los combustibles fósiles pasen a ser reliquias del pasado como el motor de vapor o carbón.