Lucha Bianchi

Caía la lluvía sobre Suzuka cuando a 13 vueltas del final, el piloto alemán de Williams, Adrián Sutil se salía de la pista como consecuencia del aquaplanning. Coche estrellado, grúa para sacarlo y, de repente…llegó la tragedia. En la misma curva que Sutil, el francés de Marussia, Jules Bianchi, perdía el control de su monoplaza y se estrellaba contra la grúa. Las imágenes son impactantes, por lo que, como conocen la historia, no seguiremos ahondando en el accidente por temas éticos.

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A raíz de ahí todo carecía de importancia. Bandera roja, fin de la carrera. Ganó Hamilton con Rosberg segundo, aumentando su ventaja en el campeonato. Vettel completó el podio en el gran premio en el que anunció su despedida. Alonso, a quien presumiblemente sustituirá en Ferrari, ni siquiera compitió por una avería eléctrica. Pero, ¿a quién le importa esto?

Las caras de los pilotos eran un poema. Todos corrieron hacía boxes para preguntar por el francés, uno de los más queridos de la parrilla. Tuiter era un hervidero de mensajes de gente relacionada con la Fórmula 1 dando mensajes de ánimo a Bianchi.

Lo más importante, a día de hoy, es la salud. Y como en todo, podemos ver la botella medio llena o medio vacía. Quienes la ven llena esperan que la estabilidad, dentro de la gravedad del piloto, es sinónimo de que al menos no empeora y que podrá estrenar su palmarés en la Fórmula 1 con el Gran Premio más importante de su carrera, el de salvar su vida. Quienes la ven medio vacía creen que la frase “estable dentro de la gravedad” solo significa que sigue muy mal y que no se ven síntomas de mejora.

Lo cierto es que el accidente de Bianchi dejó a las claras que la Fórmula 1 no solo puede ser dinero. Sutil aseguró que la carrera debía haberse parado mucho antes. Otros aseguran que ni siquiera se debía haber corrido. Lo único que sabemos es que Bianchi ahora lucha por su vida. Por tanto, no es momento de críticas sino de estar todos unidos y rezar porque le piloto de Marussia salga adelante.

Imagen: BBC

Un sueño convertido en pesadilla

A lo largo de toda su carrera, incluso cuando tras su salida de Minardi pasó a ser probador de Renault, el nombre de Fernando Alonso siempre ha estado ligado a Ferrari. Unos rumores que crecieron aún más cuando el asturiano logro con la escudería francesa dos títulos mundiales consecutivos. El segundo de ellos, aguantando las emboscadas del gran Michael Schumacher y ese color rojo que le persiguió hasta el final del campeonato.

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Cuando decidió marcharse, apostó por McLaren. Aseguraba que era un piloto aún muy joven y que la escudería británica era otra de las históricas. Si iba a Ferrari tendría que ser más maduro.

Mala experiencia en McLaren y vuelto a Renault con un coche que, sinceramente, tendría serios problemas para competir contra mi Fiat Punto de 70CV. Vamos, un auténtico desastre.

Otras dos temporadas aciagas y finalmente, el anuncio más esperado: Fernando Alonso fichaba por Ferrari. El sueño de cualquier piloto. Fue en el año 2010, con cerca de 30 años. El asturiano había hecho honor a su palabra. Llegaba a la escudería italiana maduro. Habiendo probado el éxito de dos campeonatos y el infortunio de luchar durante tres años, primero contra su propio equipo que decidió dar galones a un novato Lewis Hamilton cuando Alonso tenía cerca su tercer entorchado, y luego contra un coche del que mejor no seguir hablando.

Tras lograr el subcampeonato el primer año, un año de pruebas, de adaptación, lo que ha venido después ha venido a confirmar que su sueño se ha convertido en una pesadilla. Desde que llegó solo una vez ha podido luchar por el título, el cual perdió porque su Ferrari fue incapaz de pasar a un Renault. Casi nada…Y lo peor ha llegado este año. Su coche está a años luz de Mercedes, lejos de los Williams y los Red Bull y al nivel de McLaren, otro histórico en horas bajas. Solo las genialidades del asturiano y algunos fallos del resto le han permitido subirse al podio en dos ocasiones.

A esto hay que añadir las infinitas discusiones con los jefes de la escudería. No sabemos si en Maranello esperaban más de Alonso, pero, lo que está claro, es que el asturiano esperaba mucho más de la escudería. Y, lo más probable, es que, cansado de promesas de mejoras incumplidas, Alonso abandone Ferrari este año. Así acabará un sueño. O una pesadilla. Habría que preguntarle.

El enemigo en casa

Durante años hemos escuchado como los aficionados hablaban del “circo” de la Fórmula 1. La palabra nada tenía que ver con el espectáculo circense, sino por todo lo que movía alrededor. Pues bien, este año, visto lo visto, sí que nos referimos ha dicho espectáculo circense con esa palabra más que al mundo que rodea la competición.

Si tuviésemos que hablar de la Fórmula 1 este año en términos cinéfilos nos referiríamos a ella como “La casa de los líos”. Y es que este año el enemigo se encuentra en casa. En algunos casos por la lucha directa; en otros, el compañero se ha convertido en lo que, a nivel coloquial, llamaríamos un grano en el culo. Y sino, que pregunten a Vettel.

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El tetracampeón alemán batió el año pasado todos los récords, pero este se le ha enquistado. El rendimiento de su coche es inferior y los Mercedes le han pasado por la derecha sin necesidad de usar siquiera el DRS. Pero a esto hay que unirle la aparición del australiano Daniel Ricciardo. En su primer año, el que fuese piloto de Toro Rosso es el único que ha podido hacer frente al dominio de los Mercedes y ha logrado ya tres victorias, la última de ellas en Spa. Sin embargo, Vettel aún tiene su casillero en blanco y son ya muchas las voces dentro de la escudería austriaca que hablan de relevo generacional.

Lo positivo es que, hasta ahora, Vettel no ha alzado la voz contra su compañero. No pueden decir lo mismo en Mercedes. La lucha por el Mundial entre sus dos pilotos ha provocado que las aguas sean convulsas. Bueno, convulsas dejaron de estar hace tiempo, ahora, directamente, es una guerra. Rosberg está ante una ocasión única de ganar el Mundial, y Hamilton, tras años de sufrimiento con coches muy lejanos a su calidad como piloto, vuelve a tener un monoplaza acorde a lo que merece. El último capítulo desató la guerra definitiva. El británico asegura que Rosberg reconoció que provocó el incidente que acabó con las opciones de victoria de Hamilton en Spa. Fue a propósito. Lewis ya ha pedido sanción interna, pero en Mercedes aseguran que ellos ponen el coche y que la conducción es cosa de ambos.  De aquí a final de temporada puede pasar cualquier cosa.

Más tranquilas son las cosas en Ferrari. En Bélgica, por primera vez, Kimi batió a Alonso. El finlandés se ha quejado a lo largo del año del rendimiento del coche, pero nunca ha mencionado al español.

Pero las guerras internas no solo se producen en los aspirantes al título. “Checo” Pérez-Hulkenberg o Button-Magnussen son otros de los enfrentamientos habituales entre compañeros. Lo cierto es que, en un circo como este, el enemigo se encuentra en casa.

Vuelve la magia

Año tras año escuchamos la misma cantinela. El próximo año daremos a Fernando Alonso el coche que necesita. Son palabras de todos los dirigentes de Ferrari. Comienzan los primeros test, se espera a ver qué ocurre. No tiene nada que ver los test con la realidad en carrera. Pero la realidad, la cruda realidad, es que sí.

Alonso pelea año tras año con un coche muy por debajo de las prestaciones que debería ofrecer una escudería histórica como es Ferrari. En Maranello prometen mejoras a lo largo del año. Pero lo cierto es que esas mejoras lo único que consiguen es igualar a los mejores coches…pero a comienzo de temporada. No cuentan con que esos monoplazas también efectúan mejoras. Mejoras que, por tanto, siguen dejando atrás a la escudería italiana.

Con tanto fracaso, en Ferrari se agarran a la magia del asturiano. Hace cuatro años, Alonso perdió en la última carrera. Hace dos, siguió con el sueño  hasta el final. Y el pasado año quedó segundo. Red Bull está lejos, pero con Alonso todo es posible si mejoramos el coche.

Fernando Alonso

Lo cierto es que este año Ferrari está más lejos que nunca. Al lado de Mercedes parecen un simple Caterham. Aún así, Alonso lucha por la tercera posición contra Ricciardo. Si bien es cierto que la mala suerte parece haberse cebado con Vettel este año, sino, seguramente, Alonso sería quinto ahora mismo.

Cuando más desesperados estaban los seguidores de la escudería italiana, este domingo volvió a surgir Alonso. No es que este año no hiciese magia, que situarse cuarto ya lo era, pero los milagros parecían imposible. Pues bien, en Hungría, circuito de gran recuerdo ya que aquí logró su primera victoria con Renault, Alonso lo hizo de nuevo. Otra vez sacaba la varita. Cuatro vueltas quedaban y Alonso seguía líder. Sin coche, sin ruedas, aguantando las embestidas de un Hamilton desatado en su lucha por el campeonato, pensando en sacar puntos a Nico Rosberg. Sin embargo surgió la figura de Ricciardo, con mejor coche y ruedas más nuevas y acabó con el sueño. Eso sí, Alonso consiguió un grandísimo segundo puesto. Algo inimaginable para Ferrari a día de hoy.

Puede que Alonso nunca gane un título con Ferrari (esperemos que la llegada de Matiacci cambie las cosas el año próximo), pero lo cierto es que en Maranello recordarán a Alonso, su magia y sus milagros, por los siglos de los siglos. Amén.

Las primeras cartas sobre la mesa

El Mundial 2013 de Fórmula 1 pasará a la historia como el año en el que Sebastian Vettel pulverizó todos los récords habidos y por haber. Su superioridad fue aplastante, especialmente, en la segunda mitad del campeonato.

Una exhibición que permitió al resto de los equipos comenzar a preparar sus monoplazas para el 2014 con mucha antelación. El objetivo no era otro que acercarse a los Red Bull y poder plantear batalla. Un pensamiento que va más allá en las dos históricas escuderías, McLaren y Ferrari. Los británicos vivieron una aciaga temporada el año pasado, mientras que los italianos fueron salvados por un mágico y milagroso subcampeonato de Fernando Alonso, algo inexplicable dada la baja calidad de su monoplaza.

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De momento, y a la espera de conocer los resultados sobre la pista en los primeros entrenos, ya se han presentado los primeros monoplazas. Lo que más ha llamado la atención son los cambios en los morros de los coches. Todos se están intentando ajustar a la nueva reglamentación, pero hay algunos que atraen la mirada del espectador debido a su diseño. Son los casos del nuevo Williams y el nuevo McLaren.

Y como siempre cuando empiezan las presentaciones y la nueva temporada está a punto de encender el semáforo verde, las polémicas también saltan a la palestra. No sabemos si por falta de evolución o por miedo, desde Red Bull llevan tiempo tocando los motores a Ferrari. La escudería de la bebida energética está pidiendo un incremento en el peso mínimo del monoplaza, pero los italianos lo han rechazado. Y si no hay unanimidad, no hay cambios. Eso sí, de momento han conseguido un kilo de ampliación.

Viendo que por aquí el tema no prosperaba, giro en el asunto. El monoplaza que se quede como está, pero lo que si tiene que incrementar es el peso de los motores. Todo ello por las chispas que suelta, supuestamente, el nuevo motor turbo de Ferrari. Y eso que desde Red Bull aseguraban que no tenían miedo a este nuevo motor, pero lo cierto, es que las palabras no coinciden con los hechos.

El circo es la guerra

Hace apenas 15 días acababa la temporada de Fórmula 1. Un año sin emociones para el espectador en el que el alemán, Sebastian Vettel, se limitó a pulverizar un registro tras otro. Pero si, como dice el periodista Antonio Lobato, buscan emociones fuertes, prepárense para el año que nos espera.

Como decíamos aquí, tras el GP de Brasil había muchos pilotos que decían adiós a sus escuderías y empezaban a buscar asiento en otras. El cambio más mediático, por nombre y por escudería, es el fichaje de Kimi Raikkonen por Ferrari. El díscolo piloto vuelve a la escudería con la que fue campeón del mundo, y lo hace dando guerra. Ya aseguró que no llegaba para ayudar a Alonso a ser campeón, sino para serlo él. El Mundial, afirmaba, lo gana el mejor no el que se cree mejor.

Pues bien, en una entrevista a Marca el que fuese piloto de la escudería italiana, Mario Andretti, echaba más leña al fuego. Asegura que el fichaje de Kimi es un castigo a la actitud de Alonso y que viene para ganar, no para ayudar. Más tarde matizaba sus palabras diciendo que, pese a estos, la presencia de ambos en el equipo ayudará a que sean más competitivos.

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Otro que se va dando guerra es el colombiano Pastor Maldonado. El agresivo piloto, tras un gran debut, hizo un año decepcionante con Williams que dejó de confiar en él quitándole el asiento. Sus buenas maneras el primer año y su dinero han hecho que Lotus confíe en él como sustituto de Kimi. A su llegada, Maldonado culpaba a Williams de su mal año, asegurando que es difícil competir si no hay coche para ello. No se quedaría sin respuesta. Desde Williams afirmaron que solo había llegado a Lotus por su dinero, no por sus posibilidades.

Algo de razón tienen en Williams cuando se habla de dinero. Y sino que se lo pregunten a Nico Hulkenberg. El alemán vuelve a Force India tras su gran año en Sauber. Considerado uno de los pilotos más talentosos de la parrilla, muchos hablaban de la posibilidad de que llegase a Ferrari o Red Bull, sin embargo, no tiene tantos patrocinadores detrás. Ni siquiera para llegar a Lotus o McLaren. Por ello, Hulkenberg afirma que con un gran coche estaría al nivel de los mejores, pero que sabe que en la Fórmula 1, más que el talento, manda el dinero.

Quedan meses para que empiece, pero la guerra ya ha empezado. La tranquilidad ya ha terminado. Calienten motores que este año habrá una batalla campal.

Récord en el día de las despedidas

Brasil suele ser una carrera especial por naturaleza. Último país visitado por el circo de la Fórmula 1, de aquí guardamos recuerdos imborrables para la memoria del espectador. Aquí ganó Alonso un Mundial, perdió otro y paralizó el corazón de los aficionados tras un tremendo golpe.

Ayer, el día no podía ser menos emotivo. Teníamos carismáticas despedidas como la de Mark Webber o las marchas de sus equipos de Felipe Massa y Sergio Pérez. Quien mejor se despidió fue el australiano de Red Bull. Finalizó en segunda posición tras realizar una magnífica carrera. El de Ferrari quedó décimo en su última carrera con la escudería italiana.

La jornada pudo ser mejor para ambos. Webber luchó por despedirse con victoria, pero su compañero es insaciable. Vettel logró su novena victoria consecutiva y alcanzó otro récord, el de las trece victorias en un año, marca que tenía en su poder en solitario su compatriotia, Michael Schumacher.

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Fuente: Fernandoalonso.com

Por su parte, el brasileño de Ferrari se mantuvo en cuarta posición durante toda la carrera. Soñaba con el podio, pero un drive through a poco del final le impidió cumplir el sueño de salir de Ferrari, tras ocho años, subiéndose al cajón en casa.

Y es que la opción era viable, porque el podio lo completó Fernando Alonso. El español volvió a estar impecable. Incluso tras un error de Red Bull en el cambio de ruedas soñó con la victoria. Al fin y al cabo, los sueños son eso, sueños, y el dominio de la marca de bebida energética es insuperable. Una vez se despegaron los dos, Alonso corrió tranquilamente completando una gran temporada para tener un coche tan limitado. Tras finalizar, el español afirmó que el podio habría sido la despedida perfecta para Massa. Blanco y en botella.

Pero, sin duda, el momento más emotivo llegó tras acabar la carrera. Con todas las despedidas que tuvimos ayer (solo Mercedes mantendrá a sus dos pilotos el año que viene), las lágrimas surgieron tras la despedida del periodista Antonio Lobato. Su “hasta siempre” deja entrever no solo el fin de las retransmisiones televisivas de la Fórmula 1 tras finalizar el contrato con Antena 3, sino también la suya. Pase lo que pase, solo podemos despedirnos nosotros ¡Gracias Antonio!

Vettel, historia viva de la Fórmula 1

El Gran Premio de Austin celebrado este fin de semana no pasará a la historia por su emoción. De principio a fin, Sebastian Vettel dominó la carrera. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, si lo hará por ser el lugar en el que el coloso alemán volvió a batir un nuevo récord al lograr ocho victorias consecutivas, siendo el primer piloto en lograr esto en la historia.

El tetracampeón dominó el fin de semana desde el primer día hasta el último. Desde la pole, sin nadie que le estorbase, salió como un tiro dispuesto a lograr ese récord. Y nunca corrió peligro. Y todo pese al empuje de Grosjean. El francés, Vettel aparte, está siendo el mejor del final de temporada. Aguantó a tan solo dos segundos durante nueve vueltas, algo que ya se puede considerar un logro.

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Ese buen inicio le sirvió al piloto de Lotus quedar en segunda posición. El podio lo completaría Mark Webber, que se subió al cajón en su primer día tranquilo en mucho tiempo. Claro está, dentro de lo tranquilo que puede estar un piloto teniendo a Hamilton detrás. El británico ha dado el salto de calidad que Mercedes esperaba con su fichaje. Seguramente, el año que viene de más guerra en la batalla por el Mundial, aunque acabar el año tercero es todo un éxito.

Pero para triunfo el de Fernando Alonso. El español quedó quinto con un coche que no está a su altura y se garantizaba así el subcampeonato. El deterioro de Ferrari este año cada vez es mayor y la distancia que le separa de Red Bull, Lotus y Mercedes aumenta en cada Gran Premio. En Maranello tendrán que ponerse las pilas el año que viene si quieren seguir contando con Alonso.

Del resto, destacar la carrera de Hulkenberg. El alemán ha terminado bien el año y fue sexto con su Sauber. Tras él, Sergio Pérez. Si Mercedes creció con la llegada de Hamilton, el bajón de Mclaren sin él ha sido enorme. Por eso hay que alabar las últimas carreras del mejicano, muy por encima de su compañero, sobre todo, sabiendo que tiene pie y medio fuera de la histórica escudería.

Acabado Austin, ya solo queda una carrera y solo una cosa por decidir: ¿dónde dejará Vettel su registro?

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La pasada semana Sebastian Vettel se  proclamaba por cuarta vez consecutiva campeón del mundo de Fórmula 1.  Pese a ser un registro digno de alabar, eran muchas las voces críticas que aseguraban que el alemán solo ganaba por su gran coche. El mérito era de Red Bull, no suyo.

Pues bien, el tetracampeón, como hasta ahora, no movió la boca. Eran los rivales, como Fernando Alonso, quienes salían en su defensa defendiendo que el coche no se conduce solo. Una semana después, Vettel respondió. Pero lo hizo sobre la pista. El alemán volvió a ganar con una diferencia abismal sobre su compañero, Mark Webber y su compatriota, Nico Rosberg.

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No fue su mejor fin de semana, y en la calificación Webber hizo la pole. Parecía que el campeón se relajaba y que dejaría que su compañero se resarciese de su mala suerte esta temporada y lograría su primera victoria. Pero Vettel es insaciable. Tras una gran salida cogió el mando, apretó y ganó. La séptima victoria consecutiva, logrando así un registro histórico. Y, al igual que se decía cuando logró el cuarto campeonato, la admiración no viene por lo que ha conseguido, sino por lo que puede conseguir. ¿Dónde dejará el registro?

Vettel aparte, la carrera de Abu Dhabi fue de las más divertidas del año. Desde la salida se vieron cosas interesantes. La salida de Grosjean fue espectacular. El francés sigue siendo un piloto temido por su conducción, pero es cierto que mejora a pasos agigantados.

Peor lo pasaron en el box de Ferrari. La salida dejó un emparejamiento entre Alonso y Massa. El español, con ruedas nuevas, tenía más ritmo que su compañero, pero el brasileño se empeña en poner en más aprietos al asturiano que al resto de pilotos de la parrilla. El resultado es que estuvieron a punto de tocarse, lo que hubiese sido un auténtico desastre para la escudería italiana, cada vez más lejos de arrebatar a Mercedes el segundo puesto.

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Pese a esto, Alonso fue quinto, lo que unido al abandono de Raikkonen, también en la primera vuelta, le garantiza prácticamente el subcampeonato. Merece todos los honores el español, que con un coche muy alejado de la categoría que se le supone a Ferrari, ha vuelto a hacer resultados por encima de lo esperado.

Del resto destacar a Hamilton. El británico quedo séptimo, pero tuvo batallas con media parrilla. Con Sutil, Di Resta, Gutiérrez, Hulkenberg. Siempre dando espectáculo, eso nunca se le podrá reprochar. A quien sí se le puede hacer es a Raikkonen. Que su relación con Lotus tras anunciar que el año que viene correría en Ferrari es nula es de sobra conocido por todos, pero lo de ayer superó los límites. Tras su abandono, se cambió y se fue del circuito en la vuelta 14, sin importarle lo que pasará. Una auténtica falta de respeto a su compañero, que, todo sea dicho, le está pasando claramente por encima en las últimas carreras.

Vettel vence en Corea y acaricia el título

El piloto alemán de Red Bull, Sebastian Vettel, consiguió la victoria en el GP de Corea por delante de los pilotos de Lotus Renault, Kimi Räikkönen y Romain Grosjean. Vettel puede revalidar su trono en Japón si gana y Alonso queda fuera de la zona de puntos.

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En Corea nada cambió. Vettel dominó de principio a fin con una facilidad exultante. En dos ocasiones salió el Safety Car a pista, pero el tricampeón se volvía a ir con una facilidad pasmosa, alimentando aún más las dudas del resto de la parrilla sobre algún elemento ilegal en el coche del piloto alemán.

Las dudas crecen cuando miras hacia su compañero de equipo, Mark Webber. El australiano parece llevar un Toro Rosso en lugar de un Red Bull y ayer tuvo que retirarse al salir ardiendo su coche. Una desgracia más para un piloto que, sospechosamente, es el único al que ocurren los males en el equipo.

Vettel aparte, el espectáculo lo ofreció Räikkönen. El futuro compañero de Alonso empezó séptimo pero se dio una exhibición que le hizo acabar segundo. Rebasó a todo aquel que se hallaba en su camino, y cuando era complicado aceptar a alguien le ganaba en la estrategia. Y es que ayer el equipo Lotus estuvo inmenso en sus decisiones.

Del resto de pilotos merece la pena nombrar a Nico Hulkenberg. El alemán adelanto a Alonso en la salida y finalizó cuarto. Además de sus manos salió el mejor duelo del día junto a Lewis Hamilton. El británico con el poderoso Mercedes no pudo con el alemán que en sus manos tenía un Sauber. Se trata solo de una muestra de la valía de Hulkenberg que cada vez llama con más fuerza a la puerta de una escudería grande. Hamilton, Alonso, Rosberg,, Button, Massa y Pérez completaron las posiciones de puntos.

En cuanto Alonso, nada nuevo bajo el sol. El español quiere pero no puede. Su Ferrari no da para más y parece un milagro que esté segundo en el Mundial. Ayer no pudo ser mágico y pasó por Corea con más pena que gloria. Decaído y sabiendo que en Japón, por cuarto año consecutivo, puede ver a un alemán volador levantar un título. Lo peor es que este año, ni siquiera le ha podido luchar.