Año de tiranías

Empezaba el 2014 con esperanza de que tanto la Fórmula 1 como el Mundial de MotoGP nos hicieran disfrutar con un año de emociones e igualdad. Sin embargo, nos encontramos ante todo lo contrario. Un año de claros dominadores. Por un lado, la escudería Mercedes. Por el otro, Marc Márquez.

En la Fórmula 1, los cambios en la reglamentación pronosticaban el fin de la tiranía de Sebastian Vettel. El alemán batió todos los registros habidos y por haber el pasado año. Sin embargo, lo que está ocurriendo está temporada no era esperado por nadie. Mercedes ha establecido una auténtica tiranía. Lewis Hamilton y Nico Rosberg se reparten poles y victorias. Lo hacen como si decidieran alternarse para jugárselo todo en la última carrera. Para dar emoción dentro de la tiranía establecida por su equipo.

Al menos, en el Gran Premio de Canadá, el australiano Daniel Ricciardo logró acabar con este dominio y conseguir la victoria. Red Bull sigue creciendo, y los pilotos de Mercedes andan picados. Quizás esta es la gran esperanza del resto. Bueno, más bien de Red Bull, porque de Ferrari mejor ni hablar. No se merecen una línea. Quizás alguna genialidad de Alonso sí, porque es difícil hacer tanto con tan poco.

Si Ricciardo abría una puerta a la esperanza en la Fórmula 1, Lorenzo la abrió en Mugello en MotoGP. El bicampeón luchó codo con codo hasta el final con el dominador Márquez. Eso sí, no logró impedir la sexta victoria consecutiva del actual defensor del título. Pese a esto, la reacción del balear tras su mal inicio indica que el Campeonato puede ser otro de ahora en adelante.

Y es que el dominio de Marc hasta ahora ha sido aplastante. El campeón ha machacado a sus rivales consiguiendo las seis victorias y las seis poles. No se le ve conforme a Márquez que tras batir todos los récords se precocidad, ahora va a por el de más carreras ganadas en un Mundial. Parece una utopía, pero al nivel que está, por primera vez en la historia, se habla de la posibilidad de un pleno.

marquez campeonEmpezaba el 2014 con esperanza de que tanto la Fórmula 1 como el Mundial de MotoGP nos hicieran disfrutar con un año de emociones e igualdad. Sin embargo, nos encontramos ante todo lo contrario. Un año de claros dominadores. Por un lado, la escudería Mercedes. Por el otro, Marc Márquez.

En la Fórmula 1, los cambios en la reglamentación pronosticaban el fin de la tiranía de Sebastian Vettel. El alemán batió todos los registros habidos y por haber el pasado año. Sin embargo, lo que está ocurriendo está temporada no era esperado por nadie. Mercedes ha establecido una auténtica tiranía. Lewis Hamilton y Nico Rosberg se reparten poles y victorias. Lo hacen como si decidieran alternarse para jugárselo todo en la última carrera. Para dar emoción dentro de la tiranía establecida por su equipo.

Al menos, en el Gran Premio de Canadá, el australiano Daniel Ricciardo logró acabar con este dominio y conseguir la victoria. Red Bull sigue creciendo, y los pilotos de Mercedes andan picados. Quizás esta es la gran esperanza del resto. Bueno, más bien de Red Bull, porque de Ferrari mejor ni hablar. No se merecen una línea. Quizás alguna genialidad de Alonso sí, porque es difícil hacer tanto con tan poco.

Hay que decir también que todo se ha puesto a su favor, al igual que ocurriese el año pasado. Márquez es un mago, un genio sobre dos ruedas, alguien asombroso. Pero si a esto le unimos la mejor moto, el retraso de Yamaha respecto a Honda y la mala adaptación de Lorenzo a esta nueva moto, el resultado da que Márquez apabulla al resto como si corriesen con una scouter.

Por tanto, un año de tiranía pero con dos esperanzas: Ricciardo y Lorenzo. Ellos han dado con la tecla. Esperemos, por el bien del espectador, que el resto les siga.

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